Me acosté con el abuelo



El sexo te puede sorprender y a mi me dió la sorpresa de mi vida cuando una tarde estando en casa llamaron a la puerta y se presentó mi nieta. Evidentemente le abrí y le pregunté que le ocurría, estaba muy decepcionada y necesitaba un poco de amor, por lo que yo se lo di, con lo que no contaba es que cuando le ofrecí la mano se cogería el brazo entero. Mi dulce y acaramelada nieta se fue quitando la ropa hasta que se quedó corita, y luego me pidió que le hiciera el favor de practicar sexo con ella, algo que a mi no me había ni tan solo pasado por la cabeza, pero me puso tan cachondo que terminamos consumando el incesto, y ambos mayores de edad, nos lo pasamos en grande juntos en la cama.

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