Me cojí a mi suegra



La mejor de las sonrisas es la que se le queda en la cara a una mujer madura como yo cuando puede agarrar entre sus dientes una gran polla dura y joven. Que voy a contar que las demás mujeres no puedan saber, a lo largo de los años la relación con tu marido no es lo mismo, los cuerpos se van deteriorando y aquella verga de la que te enamoraste, que te follaba dándote un placer inmenso ahora poco puede hacer ya, y lo que queda no es nasa que se le pueda parecer. Una verga arrugada y que apenas se pone dura, que si lo hace tarda momentos en volver a estar fofa, por lo que cuando consigues que una polla de 25 años te folle, es algo que no debes dejar pasar, y mi yerno se me puso a tiro y le di una mamada que nunca olvidará, seguro mi hija no sabe mamarla como yo y después me penetró durante varios minutos.

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