Todas las mujeres son igual de guarras



Todas las mujeres son igual de putas y mi sobrina no es ninguna excepción ya que a priori parece una niña muy mimosa que nunca rompió un plato pero yo tenía la certeza de que era una zorra y que se tiraba a todo el equipo de futbol del instituto. Un día me fui a su habitación y cuando llegué la vi bailando en ropa interior me acerqué y la empecé a besar, no tuvo ni una mala palabra ni un no por respuesta lo único que encontré de parte de mi sobrina fue una gran disposición en follar, y le estuve comiendo lso pechos, estuve comiendo su coño y luego ella antes de que follaramos y me culeara a mi sobrina me la comió bien rico hasta que la tuve tan gorda y dura que apenas me podía contener una gozada.

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